1.- La Pena y su Medida.

Como se indico en las secciones anteriores, la culpabilidad se entiende como un juicio de exigibilidad de la conducta, ordenada por el derecho que se hace al autor de un injusto penal en consideración a que el Estado y la sociedad le suministraron el mínimo irreductible de condiciones para poder comprender la prohibición y auto determinarse por la misma. La culpabilidad es una valoración personal de las condiciones subjetivas (internas y externas) y sociales en las cuales el sujeto se determinó al acto; el sujeto es culpable cuando del conjunto de las condiciones en que se determinó le era exigible la conducta adecuada a derecho; la culpabilidad como juicio de desvaloraciòn no refiere el acto entre sí, sino a las condiciones de la autodeterminación: obra culpablemente quien realiza un injusto típico pudiendo actuar conforme al derecho.

EL PRINCIPIO DE CULPABILIDAD PARA LA FUNDAMENTACIÓN DE LA PENA Y SU MEDIDA.-

1.- El principio de culpabilidad –nulla poena sine culpa- supone que el supuesto de hecho y la consecuencia jurídica deben estar en una proposición adecuada, es decir, la imputación al autor debe ser necesaria por estar descartada la posibilidad de resolver el conflicto sin castigar al autor. También la medida de la culpabilidad se ve limitada por lo necesario. Sobre todo el contenido de la culpabilidad no es algo previo al derecho, sin consideración a las situaciones sociales. Sin embargo el principio de la culpabilidad garantiza que las decisiones particulares sobre la culpabilidad no puedan dejar de responder a las exigencias del sistema de exculpación e inculpación que se practica en general. Se trata, pues, de un caso particular de la prohibición de la arbitrariedad. Tampoco en relación con la medida de la pena aporta el principio de culpabilidad nada que vaya más allá de la prohibición de la arbitrariedad. Garantiza, pues, que el estándar de casos semejantes sea vinculante. Dado que en el estándar importa ejercitar a los destinatarios de la norma en el reconocimiento de ésta, quedan descartadas consideraciones sobre la necesidad de la intimidación general (o sobre su ausencia), así como, sobre la necesidad de la prevención especial (o de su ausencia).

2.- a) Es ya discutible que una culpabilidad entendida sin relación a fines, de acuerdo con el derecho vigente se encuentre en alguna relación, fijada al menos esquemáticamente, con la medida de la pena. Cuando se establecieron los marcos penales del derecho vigente se reconocía desde el punto atrás que la pena se destina a compensar la culpabilidad a lo sumo en el marco de lo necesario desde el punto de vista preventivo.
b) A la cuestión tan debatida de si la pena puede quedarse por debajo de lo adecuado a la culpabilidad ha de responderse negativamente a partir de la concepción aquí propugnada. Dada que la pena adecuada a la culpabilidad es por definición la pena necesaria para la estabilización de la norma, renunciar a la pena adecuada a la culpabilidad supondría una renuncia a lo que es jurídico penalmente necesario.
c) con arreglo a la doctrina usual, que concibe a la culpabilidad como no sujeta a fines, la cuestión de la relación entre culpabilidad y pena mínima tendría que plantearse bajo el raro aspecto de si también habrá de imponerse la pena que no contribuye en nada al fomento de la convivencia.

3.- las objeciones contra la idoneidad de la culpabilidad para cumplir la función jurídico penal han conducido a intentos de utilizar la culpabilidad concebida con independencia de los fines como mera limitación de la pena que ha de fundamentarse preventivamente. Aun prescindiendo de que una culpabilidad sin relación a los fines no puede aportar medida alguna, la función de la culpabilidad no se reduce, sin embargo, a servir de límite, dado que sin ella no se castiga en absoluto.

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