4.- Cooperador inmediato.

A esta forma de intervención en el delito se refiere directamente el artículo 83 de la norma sustantiva penal, después de nombrar al perpetrador, expresando que el mismo concurre en la ejecución del hecho. En la doctrina penal venezolana podemos distinguir dos formas de entender dicha categoría:

2.2.1 Un sector considera al cooperador inmediato como un partícipe del hecho, no como un autor. Así, según Arteaga Sánchez, el cooperador inmediato no realiza “…los actos típicos esenciales constitutivos del hecho, pero prestan su cooperación en forma que podemos calificar de esencial e inmediata en la ejecución del delito, de manera tal que podemos apreciar que su comportamiento como partícipe se compenetra o se vincula en forma muy estrecha con la conducta del ejecutor, lo que nos lleva a considerar en la realidad de los casos que, aunque no realicen los actos típicos, en virtud de tal identificación o compenetración con la acción de los autores, deben ser sancionados con la misma pena correspondiente a éstos. Tal sería el caso, por ejemplo, de quien sostiene a un sujeto para que otro lo hiera. Esta actuación del cooperador inmediato, ciertamente se parifica a la del autor y por ello la ley los equipara en cuanto a la pena.

(Manzini, 2013) señala que la sola presencia preordinada en el lugar del delito, la cual tenga o pueda tener un papel de utilidad para los ejecutores (de seguridad, guía, intimidación o respaldo) puede concretar los extremos de la participación inmediata: asimismo, estaríamos frente a casos de cooperación inmediata, según este autor, en los ejemplos del sujeto que sigue al carterista para hacer desaparecer la cosas que aquél sustrae o en el caso de quien atrae con engaño a la víctima designada aunque no intervenga en la muerte misma de aquélla”.

Sin embargo, este autor no establece una línea clara que permita distinguir un acto de autoría de uno de cooperación inmediata, salvo las vagas referencias a que dicho cooperador no realiza “actos típicos esenciales constitutivos”. Desde mi punto de vista, estas afirmaciones confirman que Arteaga Sánchez parte de un concepto formal del autor, según el cual es autor quien realiza el verbo típico, sin agregar algo más que permita determinar precisamente cuándo el autor realiza la conducta típica.

2.2.2 Otro sector doctrina considera que el cooperador inmediato constituye un coautor. Así, Mendoza Troconis sostiene textualmente: “d) Autores materiales.- la concurrencia de varias personas puede darse en la ejecución del delito o en su deliberación; esto constituye la “coautoría”…En la participación en la ejecución puede haber “perpetradores y cooperadores inmediato”, que se hayan acordado mucho tiempo antes para realizar un delito o se agreguen al momento de la ejecución o sean colaboradores durante la permanencia, si se trata de un delito continuado…Esta forma de coautoría está prevista en el art. 83 del Código Penal venezolano…” Considero que la posición de Mendoza Troconis sobre esta figura es totalmente ambigua e, incluso ininteligible.

En efecto, después de haber afirmado que el cooperador inmediato es un coautor, sostiene más adelante en la misma obra, la siguiente definición del mismo: “Son los que (sc. los cooperadores inmediatos), como enseña Manzini, sin ser causantes de los actos productores, concurren al resultado junto con los ejecutores, en el mismo sitio con ellos, tomando parte de acciones coordinadas, pero distintas, eficaces para la inmediata ejecución del hecho, aunque no representen elementos materiales esenciales, sino un oficio útil para los ejecutores, sin el cual no se hubiera producido el resultado. Serían cooperadores inmediatos los que ejercen la vigilancia, intimidan a la víctima, la conducen con insidia al lugar adecuado para consumar el delito, hacen las guías, sirven de respaldo, apoyo o sostén a los perpetradores o aseguran la ejecución. Se han denominado también cómplices necesarios o en primer grado”.

En esta segunda cita concibe Mendoza Troconis al cooperador inmediato como un partícipe del hecho, aunque antes los incluyó en la figura de la coautoría. Incluso, pareciera de cierta forma aceptar que cualquier forma de concurrencia implica una coautoría, lo cual es a todas luces errado. En efecto, como afirmé anteriormente, el artículo 83 del CP venezolano engloba la autoría dentro del término “perpetrador”, expresión en la cual caben tanto el autor individual (autor por propia mano), el coautor y el autor mediato. Todos ellos “perpetran” el hecho, en el sentido de realizar el tipo a título de autor.

También Quintero Prieto sostiene que el cooperador inmediato es un coautor del hecho: “Mientras el ‘perpetrador’ es aquel sujeto activo del delito que realiza la acción típica, el ‘cooperador inmediato’ es aquel que, sin haber realizado la acción, ha cooperado de manera inmediata en su ejecución, contribuyendo o concurriendo a su realización (rectius ejecución). No es, por consiguiente, la cooperación inmediata un caso de ‘participación’. A las distintas formas de participación aluden, por el contrario, las diversas hipótesis del artículo 84 del Código Penal, que especifican los casos de participación en sentido propio o complicidad.

El ‘cooperación inmediata’ es un caso de autoría (rectius, de ‘coautoría’ en vista de la concurrencia del ‘perpetrador’ y del ‘cooperador inmediato’). El perpetrador y el cooperador inmediato son, en este sentido, coautores. Por ello, principalmente, la pena del ‘cooperador inmediato’ es la misma que corresponde al ‘perpetrador’. De seguirse este último fundamento debería entonces considerarse que el instigador y el cómplice necesario serían igualmente autores: ellos también se castigan con la misma pena que el autor. En igual sentido, se pronuncia Colmenares Olívar, para quien del artículo 83 surgen dos formas de coautores: los perpetradores o ejecutores, y el cooperador inmediato. Incluso, en otra parte de su obra, Colmenares pareciera llamar al cooperador inmediato ‘cooperador necesario’, término que no utiliza la ley venezolana:

“Se entenderán como autores, según el Código Penal patrio, a aquellos que realizan las conductas típicas en forma individual (autor directo) o en forma simultánea (coautores), y dentro de éstos (sic) últimos a todos los ejecutores que realizan una parte de la conducta criminal, sin que ninguno realice la totalidad – la cual realizan en conjunto -, por lo que su aporte deberá ser indispensable o necesario (cooperador necesario)”.

2.2.3 Considero que el cooperador inmediato en modo alguno es un coautor, ya que esta figura se encuentra incluida en el término “perpetrador” personaje que la propia ley distingue del cooperador inmediato. En efecto, el solo hecho de que el legislador haya distinguido desde el punto de vista terminológico entre el perpetrador y el cooperador inmediato, refleja que no son figuras iguales. Además, nótese que el legislador, en el comentado primer párrafo del artículo 83 CP, hace alusión a los “perpetradores” en plural; por lo tanto, si existen varios perpetradores ellos sólo pueden ser coautores. Es decir, la voluntad de la ley es clara en incluir la figura de la coautoría dentro del término “perpetrador” (por eso los menciona en plural).

Ahora bien, ¿qué caracteriza al “cooperador inmediato” del hecho punible? Personalmente considero que se trata de un sujeto, que si bien no es autor, no es protagonista del hecho o no se le puede imputar como propio, colabora de forma inmediata, directa, con la realización del mismo. La voluntad del legislador al crear esta figura es la de sancionar con la misma pena que el autor, al partícipe que colabora durante la ejecución, bien sea esta colaboración paralela temporalmente con la ejecución o, además, espacialmente, independientemente de la calidad del aporte proporcionado.

En efecto, puede que dicho cooperador actúe (ayude) durante la ejecución desde un punto de vista espacial, es decir, que el sujeto se encuentre en el lugar de los acontecimientos (v. gr. alcanzándole al autor el cuchillo con el cual matará a la víctima, que aquél tiene sujeta del brazo). O bien puede que su aporte concurra solamente desde un punto de vista temporal, aunque el cooperador no se encuentre en el lugar de los acontecimientos (v. gr. diciéndole al autor por teléfono la vía más fácil de acceso a la joyería, o revelándole también telefónicamente la combinación de la caja fuerte que el autor ha olvidado momentáneamente). En ambos casos puede considerarse dicho colaborador como “cooperador inmediato”. Por lo tanto, para calificar de tal a un partícipe el criterio determinante va a ser únicamente la inmediatez de su ayuda en la ejecución del hecho, inmediatez temporal necesariamente o que, además, puede ser de carácter espacial, independientemente de la calidad del aporte.

2.2.4 Ambiguamente define la jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia, esta figura del cooperador inmediato. Así, establece:

El cooperador inmediato es aquel sin cuyo aporte el hecho no habría podido cometerse. Es decir, la fórmula legal se refiere a que la cooperación es complicidad necesaria en cuanto a la tarea propiamente ejecutiva de tipo penal dentro de los elementos esenciales de la participación: comunidad de hecho y convergencia intencional.

Llama la atención esta definición de cooperador inmediato, al calificar al mismo como una forma de “complicidad necesaria”, figura que, como veremos supra, se encuentra establecida en el numeral 3 del artículo 84 CP. El Máximo Tribunal pareciera entender de igual manera al cooperador inmediato y al cómplice necesario. Por otra parte, destaca la sentencia citada que el cooperador inmediato debe concurrir en la ejecución material del hecho, y además que su aporte debe ser esencial para la realización del delito. De cierta forma, esta es la posición seguida por Arteaga Sánchez en Venezuela, quien, como se evidenció antes, hace énfasis en la calidad del aporte y en la inmediatez de la colaboración, para definir dicha participación criminal. En otra sentencia similar, expresa el TSJ:
Por consiguiente, lo ajustado a Derecho es declarar con lugar la presente denuncia del recurso de casación propuesto por la Defensa, si tomamos en consideración que el cooperador inmediato es en criterio de esta Sala lo que la doctrina ha denominado cooperador necesario para diferenciarlo del cooperador no necesario o simplemente cómplice (no necesario) en los términos de la distinción que hace nuestro Código Penal al adoptar un método especial en la determinación de las penas, pero que no puede se autor porque no tiene el dominio del hecho. Sin embargo, conceptualmente se ha tenido el cuidado de establecer los parámetros de la conducta cooperadora dentro de la “contribución o auxilio, anterior o simultánea, que ha sido útil para la ejecución del plan del autor”. De manera que el cooperador inmediato no es otro que aquel que aportó una condición, sin la cual el autor no hubiera realizado el hecho. Así de simple, sin recurrir a la teoría de la equivalencia de las condiciones ni a la de los bienes escasos, se presta una cooperación necesaria al autor del hecho, no se presta una cooperación inmediata al hecho… (destacados de la propia sentencia).

De nuevo hace énfasis la Sala de Casacion Penal de la Maxima Instancia Judicial, que en el carácter esencial del aporte (“condición sin la cual el autor no hubiera realizado el hecho”), calificándolo en esta oportunidad de “cooperador necesario”, figura que no existe en la ley venezolana. Este invento jurisprudencial incluso deja de lado el carácter de inmediatez que, imprescindiblemente, debe tener el aporte para encuadrar dentro de la figura del cooperador inmediato. Además, no se entiende muy bien la alusión que hace la sentencia a la teoría de la equivalencia de las condiciones, en el sentido de no dejar claro si la misma es o no necesaria para calificar a la persona que interviene en el delito como cooperador inmediato del mismo. No obstante, por la definición que da del aporte, pareciera que el carácter necesario del mismo se determina mediante dicha teoría.

La definición del cooperador inmediato, que realiza en las sentencias anteriores, es evidentemente contraria a la propia ley, la cual sólo alude al carácter del aporte en una figura llamada “complicidad necesaria”, que explicaré más adelante. Como dije antes, la inmediatez del aporte es esencial para calificar a alguien de cooperador inmediato; sin embargo en modo alguno la ley se refiere a la calidad del aporte, de allí que no importe el tipo de contribución realizada sino que ésta coincida espacialmente, o al menos de forma temporal, en la realización del tipo penal, según expliqué antes.

No obstante, en una sentencia posterior, afirmó la Sala anteriormente nombrada: “El cooperador inmediato, concurre con los ejecutores del hecho, realizando los actos típicos esenciales constitutivos del delito”. En este párrafo pareciera el Máximo Tribunal tomar en cuenta la inmediatez del aporte; sin embargo, hace énfasis en la cualidad del aporte del cooperador inmediato, incluso da la impresión de definir el cooperador inmediato, en una sentencia dictada meses después de la anterior. Así, sorprendentemente se expresa:
(…) “Los cooperadores inmediatos, según Jurisprudencia de la Sala, no realizan directamente los actos productivos del delito, sino que concurren o coadyuvan a la empresa delictiva, tomando parte en operaciones distintas que no representan elementos esenciales del hecho imputable, pero resultan eficaces para la inmediata ejecución del delito (GF., Nº 73, p. 856). Así el comportamiento de los cooperadores inmediatos como partícipes se compenetra o se vincula en forma muy estrecha con la conducta del ejecutor, lo que lleva a considerar que, aunque no realicen los actos típicos, en virtud de tal identificación o compenetración con la acción de los autores, deben ser sancionados con la misma pena correspondiente a éstos… En el presente caso, los hechos probados por la recurrida señalan que el acusado…, se limitó a conducir el vehículo donde se desplazaba junto con…, quien efectuó el disparo que le quitó la vida a…, a insultar a la víctima cuando ésta les gritó que tuvieran cuidado y a emprender la huida después que su compañero efectuara el disparo mortal, pisando con una de las ruedas traseras del vehículo la pierna izquierda de la víctima. Tal conducta, en consideración de la Sala, no encuadra dentro de las previsiones del artículo 83 del Código Penal, aplicado por el juzgador, pues la misma no constituyó un comportamiento eficaz para la ejecución del homicidio del ciudadano…Estima la Sala que la acción del acusado…, limitada como se dijo a conducir el vehículo donde se desplazaba junto con…, a insultar a la víctima cuando ésta les gritó que tuvieran cuidado y a emprender la huida después que su compañero, por su propia resolución, efectuara el disparo mortal, encuadra dentro de las previsiones del artículo 84, ordinal 3º, del Código Penal, calificando la participación del nombrado acusado como cómplice en el delito de Homicidio Intencional, pues su conducta facilitó la perpetración del hecho” (…)

Nótese que en referida jurisprudencia, considera determinante para calificar al partícipe de cooperador inmediato, la inmediatez en la ejecución (la sentencia habla de actos “eficaces para la inmediata ejecución del delito”). Sin embargo, contradictoriamente a lo sostenido meses antes, expresa que el acto aportado por el cooperador inmediato no debe ser esencial para el hecho. Concretamente la sentencia se refiere a “operaciones distintas que no representan elementos esenciales del hecho imputable”, aunque valora la compenetración o vinculación del cooperador inmediato “en forma muy estrecha con la conducta del ejecutor”.

En sentencia más reciente, del Máximo Tribunal, en su sala de Casación Penal, consideró que la conducta de uno de los asaltantes de “…despojar, bajo amenazas con arma de fuego, al parquero (sic) del local comercial del chaleco que utilizaba para realizar sus labores y colocárselo, para así quedarse en la puerta del restaurante, vigilante ante la llegada de algún organismo de seguridad…”, no constituía una conducta de autoría sino de cooperación inmediata:
(…)pues su participación se concretó a concurrir con los ejecutores del hecho en orden a la materialización del mismo, realizando operaciones que eran eficaces para la culminación de la tarea emprendida. La actuación del acusado si bien no se concretó en actos típicos constitutivos del hecho, prestó colaboración en forma que podemos calificar de esencial e inmediata en la ejecución del delito, de manera tal que podemos apreciar que su comportamiento como partícipe se compenetra o se vincula en forma muy estrecha con la conducta de los ejecutores (…)

Como puede observarse, en esta sentencia vuelve el TSJ a acudir a la valoración del aporte para calificar la intervención delictiva como “cooperación inmediata”. Sin embargo, para ello recurre a criterios ambiguos como son calificar de “esencial” la conducta, y que la misma “se compenetra o e vincula en forma muy estrecha con la conducta de los ejecutores”. Pues bien, como dije antes, considero que el carácter de cooperador inmediato no depende de la importancia del aporte sino de la inmediatez en la ejecución material del hecho. Ello implica que el cooperador inmediato concurra en la ejecución material del hecho, bien espacial o temporalmente. En todo caso, su aporte se vincula directamente con dicha ejecución material.

Por lo tanto, desde mi punto de vista, la función de vigilar si algún cuerpo de seguridad se acerca al lugar de la ejecución del robo, no constituye una forma de cooperación inmediata, ya que dicho “vigilante” no concurre directamente en el acto típico de robar, no concurre en la ejecución material del hecho.

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