6.- Cómplice necesario.

El numeral 3 del artículo 84 explicado, establece literalmente su parte final: “La disminución de pena prevista en este artículo (sc. la del cómplice simple) no tiene lugar, respecto del que se encontrare en algunos de los casos especificados, cuando sin su concurso no se hubiera realizado el hecho” (cursivas mías). Se establece aquí una figura que la doctrina venezolana ha denominado “cómplice necesario”. El principal problema de esta figura es diferenciarlo del llamado “cooperador inmediato”, al cual aludí antes. Al respecto, afirma Arteaga: “Ciertamente no resulta fácil precisar la noción de la complicidad necesaria; y como se ha notado, in concreto, toda actividad o conducta que ha contribuido al hecho, en definitiva es necesaria, después de realizado aquél, por lo que tal necesidad debe considerarse in abstracto.

Por tanto, en este orden ideas, de acuerdo con nuestro código, entendemos que es necesaria la conducta del partícipe que cae bajo algunos de los supuestos del artículo 84, no constitutiva por tanto ni de instigación ni de cooperación inmediata, de la cual se hace depender la realización del hecho, lo que se determina por un juicio ex ante. Sería el caso, por ejemplo, de la conducta del empleado bancario que deja abierta la bóveda del banco para facilitar así la acción de apoderamiento del dinero allí depositado; o la conducta de la empleada doméstica que le procura al autor del hurto las llaves del apartamento, al igual que, la conducta del farmaceuta que elabora y suministra al autor el envenenamiento, de acuerdo con él, la sustancia mortífera.

En todos estos casos se puede apreciar que la conducta del cómplice reviste una especial importancia en orden a la realización del hecho, de manera tal que ésta se hace depender de su intervención, por lo que podemos concluir que el autor no habría realizado el hecho sin tal conducta del cómplice. Se aprecia en la anterior afirmación que para Arteaga es determinante también, para definir al cómplice necesario, la calidad del aporte, diferenciándolo del cooperador inmediato en el valor in abstracto del mismo.
De acuerdo con la interpretación sistemática que he hecho de los artículos 83 y 84 del CP, no tendrían cabida las conclusiones de la doctrina venezolana precedente.

En efecto, la figura del cómplice necesario hace referencia a los casos de aportes previos fundamentales para el hecho que se usarán por los autores antes o durante la ejecución, sin que el sujeto que los aporta tenga el dominio del hecho, no se le pueda imputar el hecho como suyo. Por lo tanto, a diferencia del cooperador inmediato, aquí la equiparación de la pena con la del autor no se explica en razón de la inmediatez (espacial, o sólo temporal) del aporte, sino por la calidad del mismo, por su importancia para el hecho. Se trata de un aporte previo, que puede ser usado antes o durante la ejecución del hecho, pero que fue determinante para su realización.

La jurisprudencia del TSJ complica en grado sumo la diferencia entre el cómplice simple y el cómplice necesario al expresar:
…en el artículo 84 del Código Penal, se regula el concurso de circunstancias que determinan al sujeto en atención a su participación en el hecho punible, lo cual da origen a la figura del cómplice y del cómplice necesario…En el primero de ellos se establece la complicidad en una forma accesoria en la comisión del delito, que a pesar de su participación indirecta en los hechos coadyuva en la preparación del tipo penal. El legislador, contempla dentro de esta misma norma al partícipe necesario que incide de tal manera en la comisión del delito que “sin su concurso no se hubiera realizado el hecho”; he aquí, la diferencia esencial entre el cooperador, el cómplice y el cómplice necesario (Subrayado de la Sala).

Como puede apreciarse, el párrafo citado no explica diferencia alguna, sino que transcribe lo que establece la ley. Sin embargo, afirma que el cómplice simple “coadyuva en la preparación del tipo penal”, además de participar en forma indirecta.

Pero la confusión jurisprudencial no acaba aquí. Así, en otra sentencia el TSJ ha expresado que la figura del cómplice necesario conlleva ¡disminuir la pena aplicable en la mitad!, rebaja prevista sólo para el llamado cómplice simple:
“Por su participación como CÓMPLICE NECESARIO en el delito de HOMICIDIO CALIFICADO, en perjuicio del ciudadano…la pena que debe cumplir el ciudadano acusado es de OCHO AÑOS Y NUEVE MESES DE PRISIÓN, que resulta de aplicar el límite medio de la pena que estipula el artículo 406, ordinal 1º del Código Penal y de rebajar a la mitad según el artículo 84, ordinal 3º ejusdem…La Sala rectifica la pena que le fue impuesta al ciudadano acusado…de DIEZ AÑOS DE PRESIDIO por la que deberá cumplir que será de OCHO AÑOS Y NUEVE MESES DE PRISIÓN, así como las penas accesorias dispuestas en el artículo 16 del Código Penal vigente concernientes a las penas de prisión”.

La Sentencia referida contradice abiertamente la disposición legal según la cual al cómplice necesario no se le aplica la rebaja de pena prevista para el cómplice simple, por lo tanto se le castiga con la misma pena del autor (art. 84, numeral 3, in fine CP). Al menos que se haya confundido el nombre de la figura aplicable, resulta sorprendente, además de absurda, la conclusión del Máximo Tribunal.

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