2.- Causa de justificación: La Legítima Defensa.

Causas de justificación. Concepto.- Son aquellas que eliminan o excluyen la antijuricidad de un acto típico; las que hacen que un acto, inicial y aparente delictivo, por estar adecuado a algún tipo penal, esté intrínsecamente justificado, esté perfectamente adecuado a derecho. Fundamento.- Si un acto no es antijurídico, no es delictivo; si no es delictivo, no engendra responsabilidad penal.

Clasificación de las causas de justificación.- Se clasifican en causas de justificación comunes y causas de justificación singulares, personales, especiales o particulares. Las causas de justificación comunes son las que amparan indistintamente a cualquier persona, satisfecha, claro está, las condiciones de cada causa de justificación, porque no requieren de una determinada cualidad personal en el sujeto activo. Por ejemplo: la legítima defensa y, en general la inmensa mayoría de las causas de justificación. Las causas de justificación singulares, personales, especiales o particulares, son aquellas que amparan o pueden amparar solamente a determinada categoría o calidad de personas, satisfechas, claro está, las condiciones de esas causas de justificación. Por ejemplo: el ejercicio legítimo de la autoridad, porque como hasta el nombre lo indica, únicamente puede amparar esta causa de justificación a una determinada categoría de personas cual es la del as personas que están investidas de autoridad, ya que esas son las únicas que pueden ejercer legítimamente la autoridad de la cual esta investida.

LEGITIMA DEFENSA. CONCEPTO. Es la reacción necesaria entre una agresión ilegitima, actual o inminente, y no provocada, o al menos no provocada suficientemente, por la persona que invoca esta causa de justificación como eximente de responsabilidad penal. Fundamento doctrinal de la legítima defensa.- Todos los autores están de acuerdo en afirmar la irresponsabilidad penal de la persona que obra en legítima defensa; las discrepancias surgen cuando se trata de establecer el motivo de esa irresponsabilidad penal. En lo que toca a la fundamentación doctrinal de la legítima defensa, las teorías que se han formulado para explicarla se pueden clasificar en 2 grupos diferentes: en primer lugar el grupo de teorías que entienden que la legítima defensa es intrínsecamente injusta, intrínsecamente antijurídica, y que, sin embargo, el acto realizado en legítima defensa debe quedar impune. En segundo (2) lugar el grupo de teorías que estiman que el acto realizado en legítima defensa no es un acto meramente impune sino algo mucho más trascendental, es un acto intrínsecamente justo, un acto secundum jus, un acto total y absolutamente adecuado a derecho. Dentro del primer grupo tenemos:
1. Teoría de la retribución del mal por el mal: defendida fundamentalmente por Geyer, que dice “existen 2 males; un mal de la agresión ilegitima, y otro mal, el de la reacción defensiva y entre ellos existe, además, una perfecta adecuación, una total proporcionalidad. Si esto es así, ha operado de facto la restauración del ordenamiento jurídico y el Estado no debe intervenir para imponer una pena a la persona que se ha defendido privadamente o ilegítimamente, porque la pena sería un nuevo mal que no encontraría en el principio de retribución su razón de existir”.
Se objeta a esta teoría en primer lugar, que no siempre existe igualdad ni tan siquiera proporcionalidad entre el mal de la agresión ilegitima y el mal de reacción defensiva, y, en segundo lugar, se objeta si el agresor resulta lesionado a raíz de la reacción defensiva de la persona agredida, el agresor lesionado no podría ser castigado, debería quedar también impune y esto es absolutamente absurdo.
2. Teoría de la perturbación anímica: esta teoría defendida por Pufendorf, hay que advertir que la legítima defensa o la defensa privada no se considera como una causa de justificación, sino como una causa de inimputabilidad. Sostiene Pufendorf que el instinto de conservación esta tan hondamente enraizado con el hombre, esta tan arraigado en la naturaleza humana, que la persona que es víctima de una agresión ilegitima actual o inminente, sufre de perturbación anímica, una especie de trastorno mental transitorio, que convierte a esa persona atacada en inimputable y por tanto es penalmente irresponsable.
Se objeta a esta teoría en primer lugar (1): que solo sirve para explicar la legitima defensa de la vida y, cuando más, la legitima defensa de la integridad de las personal o corporal, cuando en realidad todo bien jurídico es legítimamente defendible, siempre, claro esta, que se satisfagan los requisitos de estas eximentes de responsabilidad penal, de esta causa de justificación.
En segundo lugar se objeta que hay personas de un temple excepcional, de una particular sangre fría que, aun ante la inminencia o actualidad del peligro, conservan su tranquilidad, su calma, su serenidad, estas personas deberían ser consideradas penalmente imputables, penalmente responsables, si se aplica la teoría de Pufendorf; por qué? Porque según Pufendorf, el motivo de exención de responsabilidad penal es la perturbación anímica. Finalmente, se objeta a esta teoría, que el ano sirve para explicar la legitima defensa de terceros (parientes o extraños), porque es obvio que mi instinto de conservación no se despierta si es otro que está en peligro.
3. Teoría de la inutilidad práctica de la pena o de la represión: esta teoría defendida por Inmanuel Kant se formula de la siguiente manera “si una persona se encuentra ante dos males, un mal presente inmediato que sería el mal de la agresión ilegitima actual o inminente, y un mal futuro, que sería el mal de la pena que se pudiese establecer en la ley penal para aplicar a la persona que obrase en defensa privada o en legítima defensa, prefería en todo caso salvarse, como es lógico, del mal presente, del mal que actualmente le amenaza, sin importar el mal posterior, es decir, sin importar que se le aplique el mal de la pena establecida en la ley penal. Se objeta a esta teoría que ella solo alcanza a explicar la legitima defensa de la vida, y cuando más la legitima defensa de las integridad personal, cuando en realidad todo bien jurídico es legítimamente defendible siempre que se cumplan los requisitos de esta causa de justificación.

Dentro del segundo grupo podemos enumerar:
1. Teoría de la escuela clásica o teoría de la ineficacia momentánea de la defensa publica.- Dice que no es posible concebir que en la Ley Natural haya una contradicción como la siguiente: por una parte la Ley Natural imponga al hombre al deber de conservar y defender su vida y los derechos, y que, por otra parte, la misma Ley Natural castigue al hombre o establezca una pena para que en el caso de que el hombre cumple con ese deber de conservar y defender su vida y sus derechos. La escuela clásica sostiene, que cuando la defensa publica, o sea la defensa que ejerce el Estado, es suficiente para ampararme, para defender mi persona y mis bienes, no se justifica, no está legitimada la defensa privada, la cual continuaría en este caso un delito contra la administración de justicia llamado ejercicio arbitrario de la propia razón (en Venezuela, delito de hacer justicia por sí mismo)
En cambio, si en determinado momento la defensa publica, o sea la defensa que ejerce el Estado a través de sus órganos competentes, es momentáneamente ineficaz para defenderme a mí, entonces, ante esta circunstancia, la defensa privada (lo que llamamos legítima defensa) recupera toda su vigencia. Es decir en términos más sencillos: si el Estado me puede defender, bien está que me defienda, y no se justifica entonces la defensa privada; pero, si el Estado aquí y ahora no me puede amparar, si momentáneamente es ineficaz la defensa publica para ampararme, tampoco me puede exigir que yo permanezca inerme, que yo permanezca con los brazos cruzados.

2. Teoría de la absoluta nulidad de la injusticia.- Esta teoría defendida por Georg Wilhelm Friedrich Hegel, se formula así: la agresión ilegitima es una negación del derecho, porque la persona perpetra una agresión ilegitima y niega normas consagradas en el ordenamiento jurídico; ahora bien, la legitima defensa implica una negación a esa negación, o sea es una negación de la negación del derecho, en cuanto la legitima defensa tiene lugar para tratar de obstaculizar la agresión ilegitima; y como dos negaciones afirman (incluso en matemáticas), se llega a la conclusión de que la legitima defensa es la afirmación del derecho.

Extensión de la Legitima Defensa.-

1. Extensión de la legitima defensa desde el punto de vista de los bienes jurídicos legítimamente defendibles. Hay que afirmar que todo bien jurídico es legítimamente defendible.
2. Extensión de la legitima defensa desde el punto de vista de personas legítimamente defendibles.- El código penal Venezolano vigente solo consagra en materia de legítima defensa, como eximente de responsabilidad penal, la legítima defensa propia (autodefensa); y en cambio, inexplicablemente, omite consagrar la legítima defensa de terceros (parientes y extraños), como eximente de responsabilidad penal. La omite en el campo de la legítima defensa.
Esta omisión en que incurre el Código Penal Venezolano vigente, al no consagrar la legitima defensa de terceros (parientes o extraños) en el campo de legítima defensa como eximente de responsabilidad penal, es injustificable, tanto desde el punto de vista doctrinal, como desde el punto de vista histórico. Desde el punto de vista doctrinal porque la legitima defensa del tercero es la más hermosa, la más bella de todas las legítimas defensas, porque es la más altruista, la más noble, la más abnegada, ya que en ella, una persona llega incluso hasta exponer su propia vida para salvar la vida de otra persona que se encuentra en peligro. Y desde el punto de vista histórico porque habida cuenta de los antecedentes del Código Penal de 1926 reformado parcialmente en junio de 1964, reforma parcial que no altera ni en una coma el texto en el cual consagra la legitima defensa. El Código Penal de 1926, que nos rige en esencia y absolutamente en materia de legítima defensa, es una copia servil, una traducción casi literal del Código Penal Italiano de 1889-1890 llamado también Código Penal de Zanardelli, y en este código se consagra como eximente de responsabilidad penal, al lado de legítima defensa propia (de la legítima autodefensa) la legitima defensa de terceros (parientes o extraños), entonces no se explica como un código penal que ha seguido el modelo italiano hasta en sus mayores incongruencias y despropósitos, inexplicablemente e injustificablemente se separa del modelo italiano al no consagrar la legitima defensa del tercero.

Requisitos exigidos por el legislador venezolano para que proceda la legitima defensa como eximente de responsabilidad penal.  
Tales requisitos se encuentran consagrados en el ordinal 3° del artículo 65 del Código Penal venezolano vigente, en los términos siguientes: no es punible, el que obra en defensa de su propia persona o derecho, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

1. Agresión ilegítima por parte del que resulta ofendido por el hecho

2. Necesidad del medio empleado para impedirla o repelerla.

3. Falta de provocación suficiente de parte del que pretenda haber obrado en defensa propia.

Entonces haciendo un breve resumen de cada uno de los ordinales establecidos en el Código Penal Venezolano vigente podemos entender en caso de la 1. que la agresión puede ser actual o inminente, y frente a ella procede la legitima defensa; en el caso de la agresión inminente, procede como dice la ley para impedirla, y en el caso de la agresión actual procede para repelerla; pero en cambio, la legitima defensa no procede frente a situaciones pasadas o neutralizadas, pues solo cubre reacciones defensiva y no reacciones coléricas y vengativas. La necesidad del medio empleado para impedirla o repelerla indican a su vez dos condiciones ya que debe existir la proporcionalidad, no matemática sino racional, humana, entre la agresión ilegitima y la reacción defensiva. Corresponderá al juez competente observar si ha existió o no la proporcionalidad, para ello deberá tomar en cuenta todos los elementos competente al caso y tratar de colocarse en la mente del atacado, realizar una evaluación subjetiva de los hechos. Por otra parte tenemos la inevitabilidad del peligro; esto se refiere a la fuga y es que se plantea que no es obligatoriamente la fuga como medio de eludir la agresión ilegitima, como regla general no es jurídicamente obligatoria; ya que existe el caso de que la fuga no represente para la persona agredida un peligro mayor que el de quedarse en el sitio de los hechos y responder violentamente y por el otro lado que la fuga no sea deshonrosa ( la agresión por parte de un loco o de un ebrio).

Y por último, la falta de provocación suficiente de parte del que pretenda haber obrado en defensa propia. Esto nos refiere directamente de que es menester de la persona que invoque esta causa de justificación, no haya provocado en absoluto, o al menos suficientemente la agresión. Es el estudio mental del juez determinar si hubo o no provocación.

DIFERENCIA ENTRE LEGITIMA DEFENSA Y LA DEFENSA PUTATIVA O INCULPABLE.- La legítima defensa es una causa de justificación, en la que realmente existe una agresión ilegitima y en la defensa putativa es una causa de inculpabilidad, porque el agente cree ser víctima de una agresión ilegitima que en realidad objetivamente no existe. La Defensa Putativa, es la creencia de que nos hallamos atacados, lo que hace pensar necesidad del a defensa. Ejemplo: ser amenazado por un enemigo a muerte y este se nos cruza en el camino de noche y vemos meter su mano en un costado y presumimos por miedo ya infundado de que nos mataría, sacamos el arma y la accionamos pensando que él lo haría primero, pero esto solo ocurre en nuestra mente ya que el solo iba a sacar un cigarro para encenderlo; esta situación no se encuentra amparada en legítima defensa ya que no cumple con los requisitos antes exigidos para que se configure; se encuentra amparada por causa de inculpabilidad o Se trata de un error de prohibición. también eximente de responsabilidad penal.

ESTADO DE NECESIDAD (exculpante) y LA LEGÌTIMA DEFENSA (justificante).- El Estado de Necesidad es una situación de peligro grave, actual o inminente y no causada, o al menos no causada dolosamente por el agente (o sea la persona que invoque a su favor esta causa de justificación) que solo pueda salvarse mediante sacrificio de un bien jurídico ajeno. Ejemplo por excelencia el salvavidas, si en un naufragio se hunde el barco y existe un solo salvavidas, la persona que lo toma primero y sobrevive a la inundación y queda como único sobreviviente, ya que la tabla o el salvavidas podía soportar a una sola persona. El ordinal 4° del artículo 65 del Código Penal venezolano vigente establece lo siguiente: “no es punible el que obra constreñido por la necesidad de salvaguardar su persona, o la de otro, de un peligro grave e inminente, al cual no haya dado voluntariamente causa y que no pueda evitar de otro modo”. Los requisitos del estado de necesidad son tres. 1. Un peligro grave, actual o inminente: peligro actual es que este aquí y ahora. Peligro inminente es aquel que ya se va a dar, implica un alto grado de probabilidad y no una mera posibilidad. 2. Que el agente no haya provocado dolosamente el peligro: los actos dolosos del agente excluyen del estado de necesidad, pero sus actos culposos lo dejan subsistente. 3. Imposibilidad de evitar el mal (peligro) por un medio que no sea el sacrificio de un bien jurídico ajeno: si podemos evitar el mal que nos amenaza (o amenaza a otra persona) sin apelar al sacrificio de un bien jurídico ajeno y sin embargo, atacamos lo intereses del prójimo, jurídicamente protegidos, no nos amparara el estado de necesidad. Ejemplo: una persona se pierde en el bosque y, para no morir de hambre, se ve obligado a consumir alimentos ajenos que se encuentran en una cabaña, en este caso, procede la eximente porque el agente solo podía evitar el mal que lo amenazaba mediante el empleo de esas provisiones. Por el contrario el estado de necesidad no cubre a quien en situación de miseria, roba los alimentos que hubiere podido obtener en un instituto benéfico, ya que el agente pudo salvarse sin lesionar los intereses de otro, jurídicamente protegidos.

Semejanzas entre el estado de necesidad y legítima defensa:

1. Según la causa: amabas tienen, esencialmente, igual causa, una situación de peligro actual o inminente.
2. Según la finalidad perseguida por el agente: el agente persigue idéntica finalidad que es la salvación de un bien jurídico que se encuentra en peligro.
Diferencias entre legítima defensa y estado de necesidad.
1. Según la naturaleza de los intereses en conflicto: en la legitima defensa están en pugna el interés ilegitimo del agresor (que se propone a matar, robar, etc.) y el interés legítimo del agredido (que defiende su vida, su propiedad, etc.) en el estado de necesidad, en cambio, coliden 2 intereses legítimos, lo que va a producir un conflicto de normas protectoras de intereses; como, por ejemplo: el robo famélico; el conflicto surge entre el derecho a la vida del que roba y el derecho de propiedad del que es despojado; en otras palabras, la colisión de normas se plantea entre el que protege la vida del hambriento y el que ampara el patrimonio atacado.
2. Según los orígenes del peligro: en la legítima defensa la situación peligrosa es creada siempre por el hombre, por una agresión ilegitima y en el estado de necesidad, en cambio, la situación puede provenir de: a) una persona, que puede ser el mismo agente, el titular del bien jurídico sacrificado, un tercero, que puede ser el necesitado en la hipótesis del auxilio necesario a terceros. b) de animales no azuzados por el hombre y c) de fuerzas naturales (ciclones, rayos, etc.)
3. Según la extensión: existen sensibles diferencias reflejadas en nuestro Código Penal, en lo que respecta a la extensión, entre la legítima defensa y el estado de necesidad. En lo que se refiere a los bienes jurídicos, es más amplia la legítima defensa. En el artículo 65, ordinal 3° de nuestro Código Penal, cada persona puede defender legítimamente todos los derechos (o bienes jurídicos) de los cuales sea titular; en cambio el estado de necesidad, solo puede salvaguardarse 2 bienes jurídicos que son la vida y la integridad personal.
4. Según los efectos civiles: conforme al código penal venezolano vigente, la persona que ha obrado en defensa propia está exenta de responsabilidad civil (artículo 115 en relación con el ordinal 3° del artículo 65). En el Código Civil se encuentra establecido en el encabezamiento del artículo 1.118 “no es responsable el que cause un daño a otro en su legítima defensa o defensa de un tercero”.

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