5.- El concepto material de culpabilidad de MIR PUIG.

MIR PUIG parte también de la imposibilidad de demostrar empíricamente la capacidad de obrar de otro modo y muestra, incluso, su inclinación por la hipótesis determinista. Rechaza, sin embargo, la concepción material de la culpabilidad como capacidad de motivación por la norma, pues por un lado considera que dicha capacidad de motivación condiciona ya lo injusto y por otra parte, señala que la capacidad de motivación no está excluida en los inimputables y concurre, sin duda, en los que actúan en una situación de inexigibilidad (causas de inculpabilidad basadas en la no exigibilidad de otra conducta, las denominadas causas de disculpa en la Ciencia del Derecho penal alemana). La culpabilidad consiste, desde el punto de vista material, según MIR PUIG, en la capacidad de motivación normal por las normas jurídicas, capacidad que está excluida en los inimputables y en los que obran en una situación de inexigibilidad. Subraya MIR PUIG que la culpabilidad representa un límite a las exigencias de la prevención en el Estado social y democrático de Derecho. La culpabilidad y la pena quedan excluidas, aunque el sujeto fuera aun susceptible de motivación y la pena pudiera desplegar, por tanto, una eficacia preventiva. Según MIR PUIG, «la culpabilidad no faltaría por no ser necesaria la pena, sino viceversa, que la posibilidad de pena encontraría un límite (normativo) en la falta de culpabilidad».

La inclusión de la capacidad de motivación en lo injusto me parece rechazable. La antijuridicidad implica simplemente una relación objetiva de contradicción entre una acción u omisión humana y la norma (prohibición o mandato). Esta se basa, a su vez, en un juicio desvalorativo de carácter objetivo, general, sobre ciertas acciones u omisiones con independencia de quién las lleve a cabo.

Se ha objetado a Mir Puig que la capacidad de motivación normal por las normas jurídicas implica la capacidad de obrar de otro modo. MIR PUIG lo rechaza, con razón, pues según él, «el culpable lo es no porque tuviera ‘capacidad normal de motivación’, en el sentido de que pudiera haberse motivado a sí mismo en una medida normal a actuar de otro modo -lo que ciertamente supondría la libertad de la voluntad- sino porque pudo ser (en pasiva) y fue motivado normalmente, aunque el motivo representado por la norma no lograra imponerse frente a otros motivos». La distinción es nítida, pero la simple capacidad pasiva de motivación no puede servir de base a la atribución del hecho a su autor, como persona, si éste no podía obrar de otro modo, es decir, no podía ser «motivado con éxito» para obrar de acuerdo con las exigencias del ordenamiento jurídico.

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