El Delito como Acción Típica. Tema 6.

El Delito como Acción Típica. Tema 6.

Belmaris Cassiani, Génisis Ramírez , Yohis Schwarzember y Lourdes Alavrez,

República Bolivariana de Venezuela
Universidad Santa Rosa de Lima
Facultad de Derecho
Derecho Penal I
Sección: N03A

TRABAJO A DESARROLLAR: • El delito como acción típica. • Evolución del concepto de tipo. • El tipo de lo injusto de los delitos de la acción dolosa. El tipo objetivo. • Lo referente a la acción. • La imputación objetiva. • El tipo de lo injusto de los delitos de la acción imprudente.

Integrantes: Belmaris Cassiani, Génisis Ramírez, Yohis Schwarzember, Lourdes Álvarez.

Profesor: Dr. Roger López

INTRODUCCIÓN

De manera introductoria a los temas aquí desarrollados, se tomó este extracto suscrito por el Dr. Alberto Arteaga Sánchez. Que nos es más que la visualización del hombre como elemento centrar, quien realiza el hecho delictivo y se hace acreedor a la pena, el derecho penal no puede reducirse simplemente a lo técnico y externo, sin tomar en cuenta precisamente, al ser humano, como ser dotado de personalidad moral, como ser libre que persigue la realización de valores y, fundamentalmente, como ser que aspira a la justicia y a la salvaguarda y consolidación del equilibrio moral de la sociedad, objetivo primordial del ordenamiento jurídico – penal.

INDICE

• El delito como acción típica. Pag. 04
• Evolución del concepto de tipo. Pag. 05
• El tipo de lo injusto de los delitos de la acción dolosa. Pag. 06
• El tipo objetivo. Pag. 08
• Lo referente a la acción. Pag. 10
• La imputación objetiva. Pag. 12
• El tipo de lo injusto de los delitos de la acción imprudente. Pag. 13
• Conclusión Pag. 17
• Biografía y Fuentes consultadas Pag. 18

 EL DELITO COMO ACCIÓN TÍPICA.

La tipicidad sería el primero de los elementos que sirven para caracterizar a la acción como delito. De acuerdo con el Derecho vigente, sólo podrá calificarse como delito aquella acción que se corresponda con uno de los tipos que, de forma exhaustiva, se encuentran dispuestos en la parte especial del Derecho penal, esto es, cuando se trate de una acción típica. Esta circunstancia debía llevar a reconocer que la tipicidad, en tanto que característica de la acción, es un elemento conceptual del delito.
Lo anterior no comportaba una confusión entre el concepto general de delito y el concreto concepto de cada una de las distintas clases de delitos en particular, pues como Beling se encargó de poner de relieve el concepto general de delito no requiere que se realice un tipo determinado, sino que la acción pueda subsumirse en algún tipo, con independencia de cuál sea éste. En este sentido, enlazando con la función metodológica y el significado valorativo que Beling atribuía al tipo, este autor afirma que “el tipo es un concepto puro sin un significado autónomo. En relación con él la acción antijurídica y culpable deviene delito”.

En la teoría del delito que Beling propuso, la tipicidad cumplía la función de delimitar el contenido de la acción, de modo que quedaran excluidas del concepto de delito las acciones sin contenido típico y aquél se pudiera desarrollar partiendo de la consideración de la acción como “hecho”. “Mediante los tipos las acciones se visten por primera vez con colores y, a partir de entonces, se dividen en acciones de homicidio, acciones de daños, etc…”. Al tratarse de elementos que determinan el significado de la acción, resulta perfectamente coherente la ubicación sistemática en la teoría de la tipicidad que aquel autor propuso para las teorías del resultado, de la causalidad, del objeto del hecho, y del contenido de los delitos de omisión. En efecto, la introducción de la tipicidad en la definición de delito permite reunir en ella a todos los elementos que caracterizan y otorgan relevancia penal a la acción. Pero aquí se agota su significado, pues como veremos Beling distinguía muy claramente entre la caracterización penal de la acción que realiza la ley penal, y la valoración de aquélla en el sentido de su conformidad o disconformidad con las exigencias del Ordenamiento jurídico. Esto último ya no afecta (directamente) a la tipicidad, sino a la antijuricidad de la conducta. El tipo fija el contenido penalmente relevante de la acción, pero sólo con posterioridad corresponde analizar si la acción típica es contraria al Ordenamiento jurídico, y si se da la necesaria correspondencia entre los elementos objetivos y los elementos subjetivos del delito. En relación con esta cuestión, de acuerdo con el significado garantístico que Beling atribuye a la exigencia de que, formalmente, la conducta delictiva sea una acción típica, este autor señala que la consideración de la tipicidad como un elemento conceptual del delito permite explicar la razón por la que la mera revelación o exteriorización del propósito o dolo delictivo no constituye delito por sí sola: esto es así porque normalmente la sola exteriorización del dolo no es una acción típica. Y también permite explicar la esencia del denominado injusto punible frente al “injusto civil”: el injusto no penal es todo aquel que no está tipificado, mientras que el injusto punible es el que se ha vertido en los tipos.

 EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE TIPO.

el concepto de tipo es exclusivamente descriptivo, o sea, que es valorativamente neutral. Hay una evolución posterior y M.E. Mayer sigue distinguiendo entre la tipicidad y la antijuridicidad, pero no acepta que el tipo sea valorativamente neutral, de manera que para él hay una conexión entre ambos. De manera que el tipo es el principal indicio o factor de conocimiento de la antijuridicidad de una conducta.
Entre ellos hay una relación similar a la existente entre el humo y el fuego. Es decir, si hay tipo hay antijuridicidad. Una conducta típica será antijurídica si no concurre una causa de justificación. M.E. Mayer reconoce, además, la existencia de elementos normativos en el tipo, como carácter ajeno de la cosa en el hurto, que llevan implícita una valoración y no tienen un carácter meramente descriptivo. Los elementos descriptivos son aquellos que se pueden captar. Esta situación evoluciona y llegamos al concepto de Sauer y Mezger que acaban con esa separación absoluta entre tipo y antijuridicidad. Con este, el tipo pasa a ser tipo de lo injusto, lo que pone de manifiesto la conexión con la antijuridicidad. La tipicidad para éstos es una categoría claramente valorativa, de manera que en el tipo de lo injusto es donde se contiene la valoración jurídico – penal de la conducta. El tipo es el fundamento de la antijuridicidad, de manera que el tipo acota conductas ya sancionadas en otros sectores del ordenamiento que además tiene relevancia penal, o bien lo que hace el tipo es afirmar la antijuridicidad de las conductas que no son antijurídicas en otros sectores del ordenamiento. En cualquier caso, la valoración jurídica está en el tipo de lo injusto. Hay una valoración negativa de un comportamiento.
Los elementos que pertenecen al tipo para estos autores son todos los elementos que fundamentan lo injusto de una conducta, de manera que el tipo es el portador de la desvaloración jurídico – penal en el ámbito de delimitación entre el Derecho y lo injusto. Para Sauer y Mezger esa es la ratio essendi (la razón de ser), porque en esa conducta descrita hay elementos contrarios a los derechos penales. Estos autores siguen afirmando que una conducta típica será antijurídica si no concurre una causa de justificación. Para Mezger forman parte del tipo de lo injusto aquellos elementos objetivos que normalmente tengan que estar abarcados por el dolo, aunque excepcionalmente no lo esté. De manera que estos elementos se integran absolutamente en el tipo de lo injusto. Hay otros elementos que son las condiciones objetivas de punibilidad que para Mezger también forman parte del tipo, aunque, no tienen una conexión tan íntima con el tipo de lo injusto. Hay que decir que el tipo va pasando de ser absolutamente neutral a cada vez ir cargándose más elementos valorativos.
Sin embargo, con la llegada del finalismo, con Welzel se produce una vuelta atrás porque para este el tipo vuelve a ser valorativamente neutral. El paso final en ese acercamiento entre tipo y antijuridicidad se produce con la llamada teoría de los elementos negativos del tipo, donde tipo y antijuridicidad pasan a ser la misma cosa. Un comportamiento típico es por sí mismo salvo que concurra una causa de justificación. La concurrencia de una causa de justificación determina, con arreglo a la teoría de los elementos negativos del tipo, no sólo la exclusión de la antijuridicidad, sino incluso de la tipicidad de la conducta.

 EL TIPO DE LO INJUSTO DE LOS DELITOS DE LA ACCIÓN DOLOSA.

El tipo subjetivo. Los elementos subjetivos de lo injusto.

El deslinde de la antijuridicidad y la culpabilidad mediante el contraste objetivo-subjetivo se vio profundamente alterado por el descubrimiento de los elementos subjetivos de lo injusto.
No resulta posible determinar lo injusto específico de numerosas figuras delictivas de un modo puramente objetivo.
 Los tipos que presentan elementos subjetivos de lo injusto suelen clasificarse en:
 Delitos de intención.
 Delitos de tendencia.
 Delitos de expresión

EL DOLO.
EL Dolo y según los diferentes autores: Hernando Grisanti el dolo es la voluntad consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que la ley tipifica como delito. Según Francesco Carrara el dolo es la intención más o menos perfecta de hacer un acto que se sabe contrario a la ley.
Conciencia y voluntad de la realización de los elementos objetivos del tipo.
Según Zaffaroni, el dolo es el núcleo central y básico de todos los tipos subjetivos, al punto que en la mayoría de ellos con él se agota éste. Dolo es la voluntad realizadora del tipo objetivo, guiada por el conocimiento de éste en el caso concreto. … el dolo es “el fin de cometer un delito” (art. 42 CP).”

 El dolo es un elemento subjetivo de lo injusto de los delitos de acción dolosos en nuestro Código.

 La inclusión del dolo en el tipo de lo injusto de los delitos dolosos viene exigida por la punición de la tentativa.

 Además, la inclusión del dolo en el tipo de injusto de los delitos de acción dolosos es una consecuencia obligada de la concepción de la antijuridicidad como infracción de normas de determinación.

 Elemento intelectual: conciencia o conocimiento de la realización de los elementos objetivos del tipo.

 El error sobre un elemento del tipo excluye el dolo.

 En caso de error de tipo vencible se dará una responsabilidad por imprudencia si existe una figura delictiva en la que se castigue la correspondiente conducta imprudente (art. 14.1 CP). Art. 14.2 CP error sobre las circunstancias agravantes utilizadas en la Parte especial del Código para formar tipos cualificados o agravados.

 Relevancia del error sobre el curso causal: sólo una desviación esencial del caso causal puede dar lugar a una exclusión del dolo. Cuando la desviación del curso causal sea esencial, el autor podrá incurrir únicamente en responsabilidad por tentativa.

 Error en el objeto: el objeto material del delito es distinto del que se había representado el autor. Una variante del error en el objeto es el error en la persona.

 Error en el objeto es irrelevante siempre que los objetos sean equivalentes desde el punto de vista de los tipos de lo injusto.

 Si los objetos no son equivalentes desde el punto de vista de los tipos de injusto el error es relevante.

 Supuestos de desviación en el golpe.
 Elemento volitivo. Clases de dolo
 Voluntad de la realización de los elementos objetivos del tipo.
 Clases de dolo:
 Dolo directo de primer grado o dolo inmediato.
 Dolo directo de segundo grado o dolo mediato.
 Dolo eventual.
 Distinción dolo eventual e imprudencia consciente:
 Teoría del consentimiento.
 Teoría de la probabilidad.
 Teoría del sentimiento.
 Criterio decisivo si el sujeto al realizar la acción cuenta con la posibilidad de la realización del tipo, se dará el dolo eventual. Si confía en que el tipo no se realice, se dará la imprudencia consciente.
 Desvalor de la acción y desvalor del resultado
 Desvalor de la acción fundamentado por el dolo, los restantes elementos subjetivos de lo injusto cuando los haya, la infracción de los deberes jurídicos específicos que obligan al autor, en los delitos especiales, por el modo, forma o grado de realización de la acción y por la peligrosidad de la misma, desde el punto de vista ex ante.
 Desvalor de resultado: lesión o peligro concreto del bien jurídico protegido.
 Lo injusto de los delitos dolosos de acción queda sólo constituido cuando el desvalor de la acción se añade el desvalor del resultado.
 Pertenecen a lo injusto aquellos elementos subjetivos sin los cuales no se puede determinar la conducta prohibida por la norma, mientras que pertenecen a la culpabilidad aquellos que influyen únicamente en la medida de la reprochabilidad.

Ejemplos de dolo.

De primer grado: A quiere matar a B y para ello le acuchilla matándolo finalmente.
De segundo grado: A quiere matar a B, pero, aunque quiere matarle no se atreve a hacerlo de una manera directa y para ello incendia la casa donde vive (este es el dolo) B y termina muriendo dentro de esta casa.

A su vez, el dolo puede ser: directo, indirecto o eventual.

 EL TIPO OBJETIVO.

Consiste en la descripción de la conducta prohibida por la norma superior (por ejemplo: “el que matare a otro”). De tal manera, el delincuente cumple acabadamente con el tipo penal, pero infringe una norma “prohibido matar” El componente objetivo del tipo penal, es una conducta exterior realizada por una persona y se expresa a partir de un verbo: matar, dañar, sustraer, ocultar, entre otras tantos, en algunos pocos casos el tipo penal no contempla ningún componente subjetivo, y en esos casos se denomina delito formal, en la teoría del delito también se entiende que lo objetivo es todo lo externo material, o sea todo aquello que es susceptible de ser percibido por los sentidos o dicho en palabras más coloquiales lo que ocurre fuera de la mente del sujeto; en lo que respecta a lo subjetivo en la teoría del delito se entiende también
La tipificación penal, es la criminalización de una norma de cultura realizada por el legislador y establecida en una ley penal. La tipicidad lo aplica el juez, la tipificación lo realiza el legislador, la calificación de un comportamiento como delito lo realiza el fiscal.
En su acepción formal el objeto está dado por el derecho del Estado a la observancia de los preceptos penales. El objeto sustancial genérico es el interés del Estado en la seguridad de las condiciones de existencia de la vida en común, es decir, en la propia conservación.
Descripción de la conducta que es constitutiva de infracción administrativa en la norma sancionadora.
El tipo objetivo es «la descripción de las características de cada infracción, esto es los elementos objetivos y externos de la acción o del resultado, conducir por encima de una determinada velocidad, adelantar en una curva de visibilidad reducida, no obedecer las prescripciones indicadas por las señales, la retirada de la señalización, etc. (Cano Campos, Tomás: Las sanciones de tráfico, Pamplona, Aranzadi, 2014, pág. 177).
En su acepción formal el objeto está dado por el derecho del Estado a la observancia de los preceptos penales. El objeto sustancial genérico es el interés del Estado en la seguridad de las condiciones de existencia de la vida en común, es decir, en la propia conservación.
Los esquemas del delito clásico, neoclásico y finalista conciben de manera distinta el concepto de tipo penal y por consiguiente la tipicidad. Para un esquema clásico del delito, el tipo penal es siempre objetivo, nunca subjetivo. Es decir, todo lo externo material se estudia en el tipo y lo subjetivo, dolo o culpa, se estudia en la culpabilidad, entonces este esquema definirá la tipicidad como la adecuación objetiva y nunca subjetiva de la conducta en el tipo.
El esquema neoclásico del delito concibe el tipo como fundamentalmente objetivo por cuanto si bien este esquema seguía entendiendo, igual que el esquema clásico, que el dolo y la culpa.

Planteamiento del problema.

Con relación a los tipos de resultado material se afirma que este no es imputable cuando la conducta que lo causó no ha creado un riesgo jurídico-penalmente relevante. Dentro de este supuesto de imputación objetiva, se comprende el caso de riesgos poco probables de producir el resultado desde un punto de vista ex ante. Se trata de casos en que el peligro ya existente no sea incrementado de modo mensurable, supuestos en los cuales existe poca probabilidad de aumentar el peligro desde un punto de vista ex ante (criterio de la adecuación). Por lo tanto, para poder imputar un resultado relevante, este debe provenir de una conducta adecuada según el hombre medio situado ex ante, tomando en cuenta los conocimientos especiales del autor. Lo anterior explica la inclusión, en este criterio, de la falta de previsibilidad objetiva del resultado

Objeto jurídico.

Es el mismo bien jurídico. Entonces para determinar el objeto jurídico debemos ir al título

al cual pertenece el tipo penal objeto de estudio. Tomemos dos ejemplos para entender lo anterior, en un primer ejemplo el objeto jurídico o bien jurídico tutelado del tipo penal consignado en el artículo 365 CP Porte ilegal de armas se encuentra en el título XI “De los delitos contra la seguridad pública”, es decir el bien jurídico tutelado será la seguridad pública.
Conducta
Cuando hablamos de conducta en este apartado nos referimos a la conducta como elemento
del tipo, la cual hay que distinguirla de la conducta del mundo real, que es la conducta que ocurre en el mundo fáctico y que en el proceso de adecuación debe encajar en el tipo.
Este elemento conducta a nuestro ente tiene a su vez tres subelementos como son: Los verbos, las circunstancias y las estructuras típicas.

LO REFERENTE A LA ACCIÓN.

El concepto de acción: La acción como el primer elemento constitutivo de la infracción penal, puede concebirse en sentido estricto, como la manifestación externa, consiente y voluntaria de un ser humano, que está tipificada penalmente.
La acción se define como aquella actividad que realiza el sujeto, produciendo consecuencias en el mundo jurídico, en dicha acción debe de darse un movimiento por parte del sujeto, de esta manera, la conducta de acción tiene tres elementos: a) movimiento; b) resultado; c) relación de causalidad. La acción (hecho penal, conducta, acto) comprende dos aspectos básicos: (1) la acción positiva y (2) la acción negativa, u omisión.
Esto ocurre, ya que el Derecho Penal, con la fuerza del Estado, se contrapone al conjunto de libertades con que nace todo ser humano, que, en esencia biológica y casuística en principio, solo están regidas por el Derecho Natural, el cual evidentemente gobierna, limita, rige y determina la dinámica inmutable de todo lo que es y se encuentra en el universo en esencia material, en tiempo y en espacio.
Entrando en materia, el concepto de acción ha experimentado una constante evolución, en gran medida paralela a la producida por la teoría del delito. Iniciaremos considerando el esquema presentado por la concepción causal de la acción, la cual surgió a finales del siglo XIX y ocupó la atención preponderante en la construcción normativa y doctrinal del derecho penal, que mantuvo plena validez hasta bien entrado el siglo XX.
En sí misma, la concepción causal naturalista, construía los pilares filosóficos que fundamentaban la justificación y validez de la teoría en este ámbito. Por su parte, el ilustre profesor alemán Von Liszt, desarrolló gran parte del núcleo de convicción material y normativo en la justificación aceptada como válida, para el esquema clásico de la acción, en esta parte de la historia de la teoría del delito.
En el esquema causal, la acción era concebida como el movimiento corporal provocado por un impulso de la voluntad humana que ocasiona una modificación material del mundo exterior. En dicho concepto, se puede aislar el elemento fundamental de tal definición, que determina la causalidad, dado que es el impulso de la voluntad humana el valor de interés que dirige precisamente la causa del movimiento corporal, siendo indiferente cuál fuera el contenido de dicha voluntad, ya que no se entraba a valorar si tal impulso se dirigía o no a realizar un determinado hecho. En sí mismo, para el concepto causal de acción, es irrelevante, por ejemplo, si el movimiento corporal va dirigido a matar a una persona, o si fue producto de un arco reflejo; lo único trascendente para esta teoría, consistía en valorar el resultado de la producción de una modificación material del mundo exterior.
Este concepto encontraba importantes escollos a la hora de explicar la omisión, en la medida en que un “no hacer” no es de ningún modo un movimiento corporal, y por lo tanto no puede provocar (causar) ninguna modificación del mundo exterior.
Con el desarrollo de corrientes que fueron surgiendo posteriormente al causalismo, como el neocatolicismo, se hace ya evidente que, para la validación de la acción en el derecho penal, no es suficiente “observar y describir los hechos” como si se tratara de fenómenos naturales, sino que es necesario además “comprender y valorar el sentido, propósito y razón de los hechos”, especialmente si se trata de hechos humanos.
Es en este momento cuando se abandona el término “acción” y empieza a hablarse del primer elemento de la teoría del delito como conducta humana.
Según Maihofer: “el concepto de acción ha de actuar como elemento básico, unitario, del sistema de la teoría del delito; como elemento de unión o enlace de las distintas fases del análisis; y como elemento límite, que establezca las fronteras con aquellos fenómenos irrelevantes para el Derecho Penal”.
De acuerdo a Von Liszt, se entiende a la acción o comisión como la manifestación de la voluntad que se expresa con un movimiento corporal voluntario.
Para Welzel, es, todo movimiento corporal causado por un acto de voluntariedad, entendida esta como toda conducta que, libre de fuerza mecánica o fisiológica, estuviere motivada por representaciones.
En criterio de García Falconí, desde la perspectiva de la norma de determinación de conductas, los tipos penales de acción son la base de las infracciones.
Para Velásquez, Las acciones penales son circunstancias prohibidas contempladas en la ley, que, normativamente hablando, tal hecho responde a la potestad que se le otorga al legislador de definir conductas como delitos, determinadas por un verbo rector y revestidas de un sinnúmero de circunstancias, donde se representaría de forma clara, la expresión de un proceso fenomenológico en sus nociones de acto, suceso o estado.

Teorías: La concepción de la acción tuvo sus raíces constructivas en la antigua filosofía griega, donde daba valor a los acontecimientos naturales que eran atribuidas a los dioses y a la acción ejecutada por las bestias, que, en muchos casos, revestían carácter penal al imponer el sacrificio del animal que era encontrado culpable por alguna acción que realizara.
La acción para la teoría finalista: la concepción finalista de la acción, establece que es una conducta humana dirigida por la voluntad hacia un determinado resultado o fin, uno de los principales precursores de estas ideas es Hans Welzel.
Esta teoría, considera que la acción, es todo comportamiento dependiente de la voluntad. La voluntad implica siempre una finalidad.

LA IMPUTACIÓN OBJETIVA.

Se denomina imputación objetiva aquella que delimita la responsabilidad penal por un resultado ya en el tipo objetivo.
La fórmula básica que utiliza la imputación objetiva es la siguiente: “un resultado es objetivamente imputable, cuando el autor ha creado un riesgo no permitido, el cual se realiza en el resultado típico en su configuración concreta y se encuentra dentro del ámbito de protección de la norma”.
En España, el término “imputado” ha sido sustituido del lenguaje jurídico por “investigado” considerado más respetuoso con la presunción de inocencia al no relacionarse necesariamente con la culpabilidad.
La imputación es una decisión característica de la etapa de investigación preliminar del proceso penal, denominada técnicamente instrucción o sumario. Una de las funciones esenciales de los jueces de investigación criminal es:
imputar (identificar) a aquellas personas que podrían ser autoras del crimen investigado;
reunir pruebas (semiplena prueba);
“procesarlas” como presuntos autores del delito. En otros países los sistemas de investigación criminal, la imputación puede ser realizada por los particulares que denuncian un delito, la policía, los fiscales o el juez de investigación o garantía. La imputación se realiza antes que la persona imputada sea llevada a juicio, durante la etapa de investigación del delito.

Las Características de la Imputación.
Se denomina imputación objetiva a aquella que delimita la responsabilidad penal por un resultado ya en el tipo objetivo. Hoy día existe unanimidad en la dogmática penal es que la verificación de un nexo causal entre acción y resultado no es suficiente para imputar ese resultado al autor de la acción.

Imputación Objetiva:
La imputación objetiva es una figura del derecho penal que se aplica para señalar la punibilidad de una conducta cuyos efectos alteran el entorno o a las personas sobre las cuales recae. Frente a las conductas que generan consecuencias que pueden ser catalogadas como punibles se han propuesto varias teorías. Una de las primeras fue planteada por Platón, quien formuló la teoría de la causalidad como respuesta a la necesidad de identificar la causa de todas las causas. Esta teoría fue adoptada por Aristóteles para entender el origen de las cosas, y por Tomás de Aquino al tratar de explicar el movimiento de algo a causa de un impulso inicial.
A partir de estas conceptualizaciones, a inicios del siglo XIX, John Stuart Mill generalizó la idea de que cada una de las condiciones que contribuyen para el surgimiento de una consecuencia debe ser considerada como causa. De la misma forma planteó incluir para estos casos la fórmula conditio sine qua non, que implica que un acontecimiento es causa de un resultado siempre y cuando, éste pueda ser suprimido mentalmente sin que el resultado desaparezca.

Características de la imputación objetiva:
basta con la existencia de una conducta, daño, nexo causal entre ambas, y dolo o negligencia, sino que, previamente al dolo o la negligencia es necesario analizar si la conducta es objetivamente imputable al agente cuya responsabilidad se discute.”
La imputación objetiva está destinada a limitar la responsabilidad penal. Es así como se ha creado para determinar el comportamiento que no es permitido y, por tal razón, es una teoría general de lo que conocemos como la conducta típica.
Esta teoría se encarga de estudiar las características de la conducta del agente con el fin de dar una explicación a los fundamentos del delito de acción y omisión, como también hace intervenir a la teoría de la tentativa, de la participación delictiva y el objeto del delito doloso o culposo. Su función es analizar el sentido social de un comportamiento y entrar a definir si el mismo se encuentra socialmente permitido o no; así, en caso de que cualquier conducta sea prohibida por la sociedad, se entrará a estudiar su relevancia e incidencia.
La adecuación social planteada juega un papel importante en esta teoría debido a que permite complementar el contenido material de figuras como el riesgo permitido y la prohibición de regreso (búsqueda de un responsable a partir de acciones previamente realizadas). Es decir que la aceptación social de conductas permite delimitar un ámbito de responsabilidad y, por ende, este tipo de actividades no son típicas, ya que han sido legitimadas históricamente, y así sean generadoras de ciertos tipos de riesgos y alteraciones al entorno qué terminan transgrediendo, de una u otra manera, determinadas esferas jurídicas no serán objeto de juzgamiento.

 EL TIPO DE LO INJUSTO DE LOS DELITOS DE LA ACCIÓN IMPRUDENTE.

*Los elementos del tipo de lo injusto del delito de acción imprudente. En los delitos imprudentes de acción de mera activa, el tipo está constituido por una acción que infringe el deber de un cuidado, y si se trata de delitos imprudentes de acción de resultado, integrará el tipo además de la acción imprudente, el resultado, la relación de causalidad entre ambos (determinada conforme al criterio de la equivalencia de las condiciones) y la imputación objetiva del resultado: que el resultado sea de aquellos que trata de evitar la norma de cuidado infringida.

Elementos:
Mera actividad:
Una acción que infringe el deber de cuidado
De resultado:
Una acción que infringe el deber de cuidado
el resultado.
La relación de causalidad entre ambos que el resultado sea de los que trata de evitar la norma de cuidado infringida -imputación objetiva del resultado.
La acción contraria al deber objetivo de cuidado. La acción que infringe el cuidado debido es el primer elemento del tipo de los delitos imprudentes. La constatación del tipo imprudente ha de comenzar por la identificación de la acción típica: la acción descuidada, contraria al cuidado debido, o lo que es lo mismo, la acción que representa un riesgo no permitido de lesionar un bien jurídico. Es aquella que infringe un deber objetivo de cuidado.
El análisis posterior de si un sujeto tenía o no capacidad para abstenerse de realizar la acción típica descuidada se realiza en el ámbito de la culpabilidad.
En los delitos de acción imprudentes la norma de determinación tiene la forma de una prohibición general de actuar de una determinada manera grave o innecesaria para la utilización racional de los bienes jurídicos.

A) La determinación del cuidado objetivamente, Los delitos imprudentes son un campo propicio para la inseguridad jurídica.
Previsibilidad excepta: previsibilidad de que la conducta dé lugar al curso causal no deseado. Se usa para determinar la clase de riesgo prohibido.
Juicio de previsibilidad objetiva: una persona inteligente colocada en la posición del autor en el momento del comienzo y teniendo en cuenta todas las circunstancias del caso cognoscibles por esa persona, más las conocidas por el autor, y la experiencia común de la época sobre los cursos causales, realizará un pronóstico de las posibles consecuencias de la acción. A la vista de los posibles riesgos y de la utilidad de la acción, se realiza una ponderación de los intereses en juego de la que surge la decisión sobre la permisión o prohibición de la conducta.

Principio de confianza: no necesidad de prever la infracción del cuidado debido por otras personas -confianza en que otros no hubieran infringido- salvo que existan circunstancias en el caso concreto que lleven a pensar lo contrario. Se utiliza como complemento para determinar el cuidado debido en las situaciones en las que no se encuentra ya expresamente regulado, y como parte de la ponderación de intereses.
Con la identificación de una conducta contra norma de cuidado que evita un resultado, no se agota la tarea de concretar la acción típica del delito de resultado.
Hay diversas prohibiciones cuyo fin es evitar un resultado, pero no pueden equipararse como injustos típicos del correspondiente delito de resultado las infracciones con distinta lejanía a la lesión del bien jurídico y que suponen diversos grados de peligrosidad.
2.2. El resultado típico, la relación de causalidad y la imputación objetiva del resultado
Al tipo de los delitos imprudentes de acción de resultado pertenecen también:
el resultado típico, la relación de causalidad entre la acción y el resultado teoría de la equivalencia de las condiciones, y la imputación objetiva del resultado.
Para determinar la imputación del resultado es necesario el criterio del fin de la norma: el resultado debe ser precisamente uno de aquellos que trataba de evitar la norma infringida.

2.3. Clases de imprudencia
Tras la reforma operada por la LO 1/2015, la categoría de la imprudencia leve ha desaparecido del Código Penal, y se ha sustituido por la de imprudencia menos grave.

El Código Penal distingue entre imprudencia grave e imprudencia menos grave según la magnitud de lo injusto.
Para determinar la gravedad se atiende a:
la peligrosidad de la conducta, la relevancia de la norma infringida, y el grado de desviación entre la conducta y el cuidado debido.
El Código Penal también utiliza el concepto “imprudencia profesional” que conlleva pena accesoria de inhabilitación. Este concepto se refiere a la infracción de normas que rigen una profesión.
La imprudencia también se puede clasificar en consciente -el sujeto ha previsto la posibilidad del resultado, pero confía en que podrá evitarlo, e inconsciente el sujeto no ha previsto siquiera la posibilidad del resultado. Esta clasificación no afecta a la magnitud de lo injusto. Una imprudencia inconsciente puede ser sumamente grave.

11.3. El concepto de injusto personal: desvalor de acción y desvalor de resultado en el delito imprudente
También en los delitos imprudentes lo injusto personal está formado por el desvalor de la acción y el desvalor del resultado.
El desvalor de acción está constituido por la inobservancia del cuidado objetivamente debido.
El desvalor de resultado comprende la lesión o peligro concreto del bien jurídico.
En los delitos imprudentes la voluntad no es objeto de valoración.
Entre el desvalor de acción y el desvalor de resultado debe existir una relación de causalidad.
En resumidas cuentas, para entender qué es la imprudencia bastará con explicar qué es justo lo contrario, es decir, la prudencia, esta es la virtud de pensar en los riesgos que tienen mis actos y, al tenerlos en cuenta, cambiara mi modo de llevarlos a cabo para no pagar o minimizar las posibles consecuencias.
Ser prudente no significa dejar de tomar riesgos, significa medirlos, poner medios para evitarlos, y a partir de ahí actuar con mayor responsabilidad, aunque también es posible que la reflexión lleve a la conclusión de que es mejor no seguir adelante con lo que teníamos pensado.

EJEMPLOS DE IMPRUDENCIA.
Ejemplo 1: Practicar sexo sin preservativo: Es bien conocido que si actuamos así corremos diversos riesgos, básicamente el del embarazo y el de contraer una enfermedad de transmisión sexual.

Ejemplo 2: Cruzar la calle sin mirar: Hoy en día esto es quizá más imprudente que nunca. Si te fías de tu oído, puede que te topes con un coche eléctrico de esos que no se oyen, si te fías de que el carril es de una dirección, igual te topas con alguien que va en bici o monopatín.

Ejemplo 3: Dejar al perro suelto. Este es un buen ejemplo de imprudencia relativa. El riesgo depende de la percepción, y esta de la experiencia. Si tu perro nunca se ha escapado y lo tienes bien educado es bastante posible que no se escape, pero igual resulta que ese día hay una perra en celo a poca distancia. Los riesgos deben ser justamente evaluados y medidos en función de su probabilidad de ocurrencia y sobretodo de la gravedad de sus consecuencias. ¿Es muy grave que se te escape el perro? Quizá no si vives en un pueblo, o quizá sí si vives en una ciudad llena de coches.

Más ejemplos:
Conducir tras ingerir alcohol, comer alimentos caducados, increpar al árbitro siendo un jugador de fútbol, discutir con un policía, no estudiar antes de un examen, no dar las gracias tras recibir un favor, criticar una obra de arte delante de su autor.

CONCLUSIÓN

Como parte de la conclusión en referencia a los temas aquí expuestos, podemos extraer de nuestro autor de consulta Alberto Arteaga Sánchez, quien nos da la pieza principal para comenzar esta investigación, el hombre como elemento base, se puedo constar que el hombre en sus diferente accionares y hablando de la acción penal o cuando se come te una acción que implique daños para un segundo término o incluso hasta más. Nuestra investigación fue basada en:
• El delito como acción típica.
• Evolución del concepto de tipo.
• El tipo de lo injusto de los delitos de la acción dolosa.
• El tipo objetivo.
• Lo referente a la acción.
• La imputación objetiva.
• El tipo de lo injusto de los delitos de la acción imprudente.

Ahora bien, todos estos puntos, son parte del delito, como acción típica, de la evolución del tipo, de lo injusto de los delitos de la acción dolosa.
Cabe destacar que esta información es parte del conglomerado de conceptos extraídos de los diferentes autores que consultamos y que nos serví para enriquecer nuestros conocimientos a la hora de hablar en material del derecho penal en especial del delito como acción típica realizada por el hombre. En primer aspecto, el delito lo constituye su consideración como un hecho humano, típico y contrario a la norma o lesivo del interés o bien jurídico protegido, se trata del aspecto objetivo del ilícito penal.
El hecho humano típico.
Para que se constituya el delito en su esencia, se requiere un hecho y que este sea típico.
El delito en su aspecto objetivo, configura un hecho, producto de una actuación humana, voluntario.
Según la concepción del mismo, es importante señalar, de acuerdo a lo establecido en el artículo 1 del código orgánico procesal penal.
“Nadie podrá ser condenado sin un juicio previo, oral y público, realizado sin dilaciones indebidas, sin formalismos ni reposiciones inútiles, ante un Juez o Jueza, o tribunal imparcial, conforme a las disposiciones de este Código y con salvaguarda de todos los derechos y garantías del debido proceso, consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS

1. Derecho Penal Venezolano parte general por Alberto Arteaga Sánchez. (2da edición aumentada y corregida).
2. https://www.euroinnovaformacion.com.ve/blog/elementos-de-un-trabajo-escrito.
3. https://dpej.rae.es/lema/tipo
4. https://derechopenalonline.com/la-teoria-de-la-imputacion-objetiva-en-el-derecho-penal/.
5. El código orgánico procesal penal venezolano en su artículo 1.

El Delito como Acción Típica. Tema 6.

Sobre el autor

Belmaris Cassiani, Génisis Ramírez , Yohis Schwarzember y Lourdes Alavrez, administrator

Ex-asesor Jurídico del Magistrado Presidente del Circuito Judicial Penal Militar. Corte Marcial, Caracas. Abogado Mención Magna Cum Laude. Especialista en Ciencias Penales y Criminológicas. Especialista en Ejercicio de la Función Fiscal Mención Honorífica Suma Cum Laude. Egresado del Programa de Formación Para el Ingreso a la carrera Fiscal ( Escuela Nacional de Fiscales del MP). Investigador y Conferencista. Litigante. Consultor Penal. Docente pre y postgrado. Telfs.: +58 (0412)973.30.05/(0414)320.11.86 roger@actualidadpenal.net

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