1.- El delito como acción culpable.

Por: José Cerezo Mir, Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Zaragoza. Una acción típica y antijurídica sólo es culpable si le podía ser reprochado al sujeto, en la situación concreta en que se hallaba, que hubiera obrado en contra de las exigencias del ordenamiento jurídico. La antijuridicidad implica la infracción de una norma de determinación (una prohibición o un mandato, en los delitos de omisión). Es una relación objetiva de contradicción entre la conducta humana y el ordenamiento jurídico. En la culpabilidad se examina, en cambio, si le puede ser reprochada al sujeto la infracción de la norma de determinación, es decir la realización de la acción u omisión típica y antijurídica. Esto sólo es posible, como veremos, si esa persona, en la situación concreta en que se hallaba, podía obrar de otro modo, de acuerdo con las exigencias del ordenamiento jurídico.

La culpabilidad es un elemento esencial del concepto del delito. Ello se advierte ya en la utilización del término imprudentes en la definición de los delitos. La imprudencia implica no sólo la inobservancia del cuidado objetivamente debido (elemento del tipo de lo injusto de los delitos imprudentes), sino también la capacidad del sujeto para observar dicho cuidado (lo que implica la previsión o posibilidad de prever la producción del resultado delictivo) y que le fuera exigible su observancia. Que la culpabilidad es un elemento esencial del concepto del delito se deduce también del artículo 62 del Código Penal Venezolano, es decir, de la grave alteración de la conciencia de la realidad, por sufrir alteraciones en la percepción desde el nacimiento o desde la infancia (n.º 3.º), del estado de necesidad cuando el mal causado sea igual al que se trataba de evitar y del miedo insuperable, así como de la exención de responsabilidad en el error de prohibición invencible (artículo 65.4 CP) y en el encubrimiento de parientes. En el Código Penal se condiciona, además, la exención de responsabilidad, en los supuestos de anomalía o alteración psíquica que ello impida al sujeto «comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a su comprensión». Por tanto, sólo cuando la acción u omisión típica y antijurídica sea culpable, es decir cuando le pueda ser reprochada al autor, podrá constituir delito.

La culpabilidad es la reprochabilidad personal de la acción típica y antijurídica. No es posible, por ello, la existencia de culpabilidad sin tipicidad y antijuridicidad. La acción típica y antijurídica es el objeto del juicio de reproche. Pueden existir acciones típicas y antijurídicas no culpables, cuando concurra alguna causa de inimputabilidad (de exclusión de la capacidad de culpabilidad) o de inculpabilidad, pero no una acción culpable que no sea típica y antijurídica.

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